Todos queremos lo mismo para nuestros hijos. Queremos que sepan que los amamos, queremos que crezcan felices, sanos y sin peligros. Para protegerlos de peligros, usamos asientos de seguridad en el automóvil, instalamos cerrojos a prueba de niños y les enseñamos a mirar a ambos lados de la calle antes de cruzar. Para cuidar su salud, los abrigamos, les lavamos las manos y controlamos que coman sus verduras. Hay una infinidad de cosas que hacemos por nuestros hijos. Sin embargo, una de las cosas más importantes que podemos hacer para proteger la salud de nuestros hijos es asegurarnos de que reciban sus vacunas a tiempo en cada ocasión.
Afortunadamente, vivimos en tiempos en los que hay pocos recordatorios visibles del sufrimiento, las lesiones y las muertes prematuras que causan aquellas enfermedades que hoy en día se pueden prevenir fácilmente mediante las vacunas. En la actualidad, hay decenas de miles de niños que están vivos y son sanos que no hubiesen sobrevivido a ciertas enfermedades infecciosas en la época en que no existían las vacunas. La mayoría de estos niños habrían muerto antes de los dos años de edad. Muy poca gente, incluso quienes son profesionales de la salud, ha presenciado enfermedades que antes eran comunes. Pero la realidad no siempre fue así.
En la década de 1950 la poliomielitis era una enfermedad muy temida. Los padres no dejaban que sus hijos nadaran o fuesen a colonias de vacaciones por miedo al contagio. Casi todos conocían a alguien que había quedado incapacitado por la poliomielitis. Este año se cumple el quincuagésimo aniversario de la introducción de la primera vacuna antipoliomielítica segura y eficaz. Gracias a la vacuna del Dr. Jonas Salk, la poliomielitis es tan sólo un recuerdo desagradable del pasado para la mayoría de las personas. Hemos perdido el temor a una enfermedad que en el pasado causó tanto sufrimiento.
Durante el transcurso de los cincuenta años de la introducción de la vacuna antipoliomielítica, hemos logrado grandes avances para proteger a los niños contra las enfermedades. Las vacunas son de hecho uno de los mayores triunfos de la medicina. Ahora podemos proteger a los niños contra 12 enfermedades peligrosas, prevenibles mediante vacunas. Antes de la existencia de las vacunas, estas enfermedades eran comunes y cada año causaban cientos de miles de casos y cientos de muertes en los Estados Unidos.
En la actualidad, el mundo está libre de la varicela; la poliomielitis ha sido erradicada del Hemisferio Occidental y estamos a punto de erradicar la poliomielitis en todo el mundo. La rubéola, anteriormente una de las causas principales de defectos congénitos, ha sido erradicada en los Estados Unidos. Además, se han registrado las tasas más bajas de todos los tiempos para enfermedades y muertes a causa de la difteria, tétanos, sarampión, paperas (paroditis), hepatitis B y la infección por el Haemophilus influenzae tipo B (Hib).
Los niños son la esperanza del futuro y por esta razón es esencial que cuidemos su salud. Ningún niño debería sufrir ni morir a causa de una enfermedad prevenible mediante una vacuna. Contamos con los recursos para proteger a todos los niños del país contra estas enfermedades peligrosas. Debemos utilizarlos para asegurar que ningún niño sufra en vano.
Los padres y los profesionales de la salud deben trabajar juntos. Los padres son los responsables de pedir y no faltar a las citas de vacunación para verificar que sus hijos tengan todas sus vacunas al día.
Deben informarse como consumidores y hacer preguntas a los profesionales de la salud. Como también encargarse de llevar un registro de vacunaciones y preguntar por las vacunas de sus hijos en cada cita médica, aunque crean que están al día con las vacunas.
Es vital que los médicos conversen con los padres para comunicarles la importancia de la vacunación y respondan a preguntas sobre las ventajas y los riesgos de vacunarse. Cada cita médica debe considerarse una oportunidad para vacunar a los niños o recordar a los padres cuándo deben volver a vacunarlos.
El futuro es prometedor para un mundo en el que los niños tienen la oportunidad de llevar una vida sana. Pero debemos recordar que hasta no hace mucho tiempo los niños sufrían y morían a causa de enfermedades que ahora son fácilmente prevenibles. No podemos dejar que vuelvan aquellos tiempos. Ámelos y protéjalos. Recuerde siempre vacunar a sus hijos a tiempo en cada ocasión.
Nota al editor: La Semana Nacional de la Inmunización Infantil (SNII) se celebra del 22 al 29 de abril de 2006. Se trata de un evento anual establecido hace 11 años por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) para recordar a los padres, profesionales de la salud y al público que deben vacunar a los niños contra enfermedades prevenibles mediante vacunas porque los niños merecen comenzar la vida sanos.
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